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Brian Davis Tribute
Conciencia pública es crucial para investigación de cáncer pancreático

By Brian Davis (1957-2005) Existe una tragedia nacional de la cual nadie está hablando. Esta historia no salta a los periódicos. No la verá en el noticiero de la noche ni la escuchará en el radio. Usualmente se menciona en la sección de necrología del periódico local. Sin embargo se siente su impacto por personas innumerables en todos los 50 estados. Este asesino sigilo se mueve rápido y sin razón aparente. Sin embargo poca gente se fija hasta que es demasiado tarde.

Conozco este asesino demasiado bien. Me lo presentaron formalmente el 24 de enero, 2002. Fui diagnosticado con cáncer pancreático ese día. Poco se compara con recibir noticias tan grave. Sin embargo, fui dichoso. Mi tumor era operable. Cirugía provée la única esperanza para una cura de esta enfermedad horrenda, pero solamente es posible en 10 a 15 por ciento de casos de cáncer pancreático.

La mayoría enorme de personas diagnosticadas con cáncer pancreático mueren dentro de tres a seis meses. Con un índice de mortalidad que queda entre 96 por ciento y 99 por ciento (dependiendo de cuales estadísticas cree usted), pocas personas preciosas sobreviven este baile particular con la muerte. Esta malignidad mortífera es la cuarta causa principal de fallecimiento de cáncer en este país. En los Estados Unidos este año, 31,800 morirán de esta enfermedad; 850 solamente en Massachusetts.

¿Porqué cáncer pancreático continua siendo un asesino tan silencioso? Hemos presenciado avances tremendos en algunas de las otras mortalidades principales de cáncer en los últimos 30 años. Cáncer del seno, por ejemplo, que tenía un grado de sobrevivientes de cinco años de 75 por ciento en 1974, actualmente apenas está bajo 87 por ciento. Sobrevivencia de cáncer de la próstata movió de 67 hasta casi 99 por ciento. Cáncer pancreático, mientras tanto, se queda estancado. Dos cosas distinguen cáncer del páncreas de los otros asesinos principales de cáncer. Primero es la falta general de conciencia de la enfermedad. La mayoría de personas reconoce que es una enfermedad particularmente mortífera, una sentencia de muerte virtual. Pero poca gente le podría decir adonde se encuentra el páncreas (en el abdomen detrás del estómago) y mucho menos su función (produce hormonas incluyendo insulina y enzimas para ayudar con la digestión de comida).

Esta falta de conciencia se debe parcialmente a la ausencia de técnicas de detección temprana. No es una consideración rutinaria en atención médica. Dado su localización, no es probable que se encuentre alguna anormalidad en el páncreas durante un examen físico anual. No hay prueba de sangre precisa disponible. Solamente se hace en una preocupación cuando los síntomas son manifiestos, regularmente demasiado tarde para tratamiento curativo. Otra razón por esta falta de conciencia proviene del alto índice de mortalidad de cáncer pancreático. Hay tan pocos sobrevivientes que la multitud crítica necesaria para montar una campaña nacional de conciencia carece severamente. Es muy difícil para aquellas personas quienes han perdido seres queridos tomar cargo de hacer el trabajo y seguir esta lucha. La mayoría buscará cierre y curación. Gracias a Dios que alguna gente escoge seguir la lucha.

La segunda característica distintiva de cáncer pancreático es la falta de fondos adecuados para investigación. Los siguientes puntos se hacen no para oponer un cáncer a otro ni para sugerir que algunos cánceres tienen demasiados fondos. En vez, ilustran dos asuntos importantes. Primero, investigación de cáncer pancreático tiene falta de fondos a un nivel ridículo. Esto es una desgracia nacional. Segundo, uno ve la conección clara entre fondos del Instituto Nacional de Cáncer y el progreso que se ha logrado en tratar estos otros cánceres.

El NCI, parte de los Institutos Nacionales de Salud federal, es el proveedor principal de fondos para investigación de cáncer en el país. De las cinco mortalidades principales de cáncer, cuatro recibieron más de un cuarto de un billón de dólares en apoyo para NCI en 2003 fiscal. Investigación de cáncer pancreático, no sorprendentemente, fue la excepción, recibiendo poco más de $42 millones de dólares en apoyo. Créalo o no, estas figuras representan un mejoramiento de fondos anteriores. Del 1996 fiscal hasta 2003 fiscal, cada de los otros cánceres recibieron por lo menos $1.4 billones en apoyo. Cáncer pancreático recibió $166.9 millones durante este período.

¿Así que adonde nos vamos de aquí? Primero, tenemos que mejorar conciencia pública sobre el horror de esta enfermedad. Tenemos que contactar nuestros representantes congresionales y nuestros senadores estadounidenses, exigiendo más apoyo para el Instituto Nacional de Cáncer. No podemos quedarnos parados mientras que se financian de manera nivelada o se cortan. Cada día 1,500 personas mueren de cáncer en los Estados Unidos. Cáncer recientemente sobrepasó enfermedad del corazón como la causa principal de fallecimiento para aquellas personas que tienen menos de 85 en los Estados Unidos. Este es un crisis nacional y aquellos tomando decisiones importantes no están escuchando. Hagamos algún ruido.

Después de confrontar las probabilidades personales que encaré hace unos 38 meses, ahora sé que cualquier cosa es posible. También sé que no se puede hacer solo.

 Como lo veo yo Op-Ed, publicado 23 de mayo, 2005, Worcester Telegram & Gazette

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